jueves, 3 de agosto de 2023

Santo Domingo, confesor II

 

Traducción

En los coros celestes

resuene una nueva armonía

al son en un nuevo cántico.


A ella responda en esta vida

la melodía de nuestro coro

que se alegra con Domingo.


Desde Egipto desolado

llama al hombre amado

el Hacedor del mundo.


En la barquilla de la pobreza

atraviesa el río de la vanidad,

por la salvación de los pueblos.


Bajo figura de cachorro

el predicador del mundo

fue preanunciado a su madre.


Llevando en la boca una antorcha,

a la ley de la caridad

él exhorta a los pueblos.


Es el nuevo legislador,

es émulo de Elías,

que detesta el mal.


Ahuyenta las zorras de Sansón,

y con la tromba de Gedeón,

hace huir los ejércitos enemigos.


Resucita de entre los muertos,

a un hijo restituido vivo a su madre,

viviendo él todavía.


Con la señal de la cruz cesó la lluvia,

una multitud de hermanos comió pan,

mandado como don de Dios.


Feliz quien por el cual

ya toda la Iglesia rebosante de gozo

es exaltada.


Llena el mundo de la semilla:

entre las huestes celestiales

finalmente recibe su puesto.


El grano yace oculto,

la estrella se esconde en la penumbra:

pero el Creador de todo


hace brotar los huesos de José,

y refulgir a la estrella

por la salvación de las naciones.


Muestra de su virginidad

es que supera todo perfume

la fragancia de su sepulcro.


Los enfermos acuden, y son sanados

los ciegos y los tullidos son curados,

con frecuentes milagros.


Ensalcemos a Domingo

hacedor de prodigios

en voz alta.


Un clamor pidiendo sufragios

siguiendo sus huellas

la gente necesitada.


Y tú, padre tierno y buen

pastor del rebaño y patrono

con oración siempre solícita.


En la corte del Rey supremo,

la suerte del rebaño,

encomienda por los siglos.

Amén. Aleluia.


* * *


Es la secuencia que en el rito dominicano se canta el día de Santo Domingo. Su composición se atribuye al obispo dominico Constantino de Orvieto, autor de una de las primeras biografías de Santo Domingo. La habría compuesto hacia 1246. Esta secuencia figura ya en el Ordinarium del B. Humberto de Romans de 1256, prototipo de la liturgia dominicana, pág. 202.


También los misales franciscanos incluyen esta secuencia.


* * *


En las primeras estrofas evoca a Santo Domingo con referencias a personajes bíblicos, luego ilustra episodios de su vida, para finalmente concluir con una plegaria.


Un acabado comentario a esta secuencia se puede encontrar en el libro de A. Byrnes O.P. (1887-1961) The Hymns of the Dominican Missal and Breviary, págs. 410-418.


* * *


Aquí se puede escuchar o descargar la secuencia registrada por los frailes dominicos de la provincia de Irlanda.

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